Boletín de la Sogem Xalapa

07/11/2009 por elcirculodeescritores

Después de haber sido creada hace cinco años, la Escuela de Escritores y de Cinematografía de Veracruz Sergio Galindo de la Sogem ha logrado que varias generaciones egresen de su diplomado en creación literaria.

Este año, con nuevo domicilio e instalaciones más idóneas, entregará los diplomas a los egresados recientes y a los que cursaron algún diplomado corto, ya sea de guionismo cinematográfico, con Beatriz Novaro, de dirección cinematográfica, con Ricardo Bennet, de biografía novelada, con Daniel Arteaga Ruiz y de novela corta, con Irving Ramírez, además de los cursos que vinieron a impartir Eduardo Antonio Parra, de novela negra, y Ana garcía Bergua, de cuento.

El programa incluye el miércoles 11 una lectura de poemas de Irving Ramírez y un recital de trova con Alberto Lara Huesca, 19 h.

El jueves 12, el grupo de teatro Chicantana presentará la obra Los Paradigmas del Doctor Semelman.

El viernes 13  Raciel Martínez dará una charla sobre la crítica de cine en México para inmediatamente después proceder a la entrega de diplomas, con la presencia de  la señora Ángela Galindo, viuda del escritor xalapeño Sergio Galindo, y de Carlos Romano, periodista radiofónico de amplia trayectoria, 19 h.

Todos los eventos son gratuitos, excepto la obra de teatro.

Con estos eventos la Escuela inicia una serie de lecturas y conferencias que se realizarán periódicamente, abiertas a todo público, iniciando el próximo año un ciclo de lecturas de poesía, tanto de poetas reconocidos como de los alumnos de la escuela. aparte de otros eventos culturales.

La sede de la Escuela de Escritores y de Cinematografía de Veracruz  Sergio Galindo, de la Sociedad General de Escritores de México, está en Juan Álvarez num1, esquina con Salonio, barrio de Xalitic, a una cuadra de Juárez, Centro Histórico de Xalapa.

Informes: tel. 8419679 o al email. bardamu64 @hotmail.com

Jarocha en el Palacio

07/11/2009 por elcirculodeescritores
Próximo miércoles 11 de noviembre a las 19 horas en el ciclo “Nuevas voces de la literatura mexicana”, organizado por la Coordinación de Literatura del INBA.
     La cita es en el Palacio de Bellas Artes (Juárez esquina Eje Central Lázaro Cárdenas, Centro Histórico, México, DF) en la Sala Adamo Boari.
     Participan también Askari Mateos, Andrei Vázquez, Javier Said Estrella y Marianne Toussaint como moderadora.

Fernanda Melchor en Replicante

06/11/2009 por elcirculodeescritores

REPLICANTE

En la sección de “Apuntes y Crónicas” Fernanda Melchor reconstruye la historia del Quemado, un delincuente linchado por la comunidad de Playa Vicente, Veracruz.

Sobre Parque Salzburgo, de Armando Briseño

06/11/2009 por elcirculodeescritores

AAA Parque S., portadaIsmael Cortés

Afirma Ortega y Gasset (El espectador, Madrid, Calpe, 1921, tomo III, pág. 9) que cuando cerramos un libro, después de la lectura, deja en nosotros un instantáneo vacío espiritual, dentro del cual se precipitan en torbellino ideas,  recuerdos, alusiones, gérmenes de ensueños, apetitos que dormitaban y, en vaga nube de oro, polvo de teorías. Son nuestras resonancias de lector. El aserto no podía ser mejor para señalar justamente lo que a mí me sucedió cuando concluí Parque Salzburgo. Y dice el filósofo español que ese fenómeno dura unos momentos, y que, dejándolos pasar, podremos hacer sobre aquel libro un estudio crítico más o menos sabio y reflexivo, pero que no conseguiremos fijar aquellas espontáneas resonancias que, rápidas y en vuelo apasionado, deja escapar nuestra intimidad.

 Acaso impedido o incapacitado para afrontar ese estudio sabio y reflexivo, yo querría ahora enarbolar esa preceptiva literaria y escudarme en ella para compartir con ustedes esas espontáneas resonancias de lector, que son producto de una intimidad que justo ahora develaré para la posteridad.

Conocí Parque Salzburgo desde sus orígenes, desde su incipiente germinación, incluso desde que a mi amigo Armando le brotaron las primeras imágenes de esa novela, y me las confió, con ese entusiasmo febril y pueril que suelen tener los artistas. Hablo, por supuesto, de hace más de quince años.

 Al principio no comprendía yo el meollo de ese trasunto de recrear, a través de un pretendido parque de diversiones, los horrores del holocausto judío. Debió transcurrir mucho tiempo para, que al fin, se me apareciera la historia en toda su magnificencia. De modo que mi sorpresa siempre me la guardé y él aprovechaba bastante bien eso, porque mientras escribía su novela, donde sea que nos viéramos, con las respectivas familias o cuando él y yo nos reuníamos para comer juntos, en algún momento extraía de entre sus ropas unas cuartillas recién impresas y me decía: “Escribí otro fragmento de mi novela: ¿quieres leerlo?”. Comprenderán ustedes que nunca pude negarme. La amistad tiene su precio. Entonces lo leía, poniéndome al tanto también de la parte en la que se desarrollaba la odisea de Milo y su abuelo Ato, en el maravilloso Parque Salzburgo.

Después de la lectura comentábamos las peripecias de los personajes, acaso yo le preguntara alguna nimiedad sobre el revés de la trama, le sugería alguna modificación gramatical o le inquiría sobre algún pasaje que me pareciera levemente oscuro o, en todo caso, le mostraba mi gusto o admiración por alguna frase o un párrafo muy bien trabajados. Creo que esto era lo que más le gustaba.

Así fue construyendo su historia y yo asistía con él cada vez que Tunda o Lutero entraban en escena y fortalecían los cimientos de aquel parque que jamás imaginamos, él y yo, que sería muy famoso, pues no sólo obtuvo el reconocimiento en el Concurso Internacional de Novela Sergio Galindo, sino que, como lo augura el maestro Jaime Velázquez, algún día habrá de convertirse en una película, que trascienda todas las fronteras.

 De modo que el maestro Armando Rodríguez terminó su novela y estoy plenamente seguro –exigente y puntilloso e implacable como es— que debió revisarla una y otra vez, corrigiendo y enriqueciendo su obra.

No volví a leerla sino hasta que –gracias a un milagro advenedizo— finalmente la publicaron y me regaló un ejemplar. La empecé y ya no pude dejarla. Esto que digo es verdad. Porque no fue lo mismo leer fragmentos aislados que tener ya, como un todo perfectamente integrado, las hazañas del valeroso Milo y su abuelo, el doblemente sobreviviente –él sí, del éxodo judío y del parque—, el ingeniero Gustavo Mayer.

Dice el lugar común que la realidad supera a la ficción. Ya lo sabíamos, y si quedara alguna duda basta leer entonces Parque Salzburgo. En estos tiempos en que impera el cinismo en todas partes, no dudamos que a algunas mentes siniestras se les ocurra verdaderamente recrear la matanza de Tlaltelolco, o la de Acteal, o, quizá, las guerras floridas que practicaban los antiguos habitantes de la gran Tenochtitlán. Bueno, justo ahora descubro que ya lo han hecho, con novedosas variantes.

No querría pontificar ahora, como suelen hacerlo todos los críticos de arte –porque además ni siquiera me considero un crítico, y creo que nadie en su sano juicio lo haga—, pero me parece que Parque Salzburgo es una obra que ocupará un lugar importante en la literatura mexicana. Ni mucho menos querría aventurar calificativos hiperbólicos para juzgarla. Tengo para mí que es una gran novela, que contiene variados elementos de los que puede alguien aferrarse para elaborar ese estudio crítico, sabio y reflexivo, que exigía Ortega y Gasset.

 Podría mencionar, sin embargo, a guisa de meros destellos, que el argumento es bastante original, que no conozco en la literatura mexicana ninguna obra que se le parezca: me refiero, por supuesto, a este tipo de ficción, que a los críticos les cuesta tanto trabajo encasillar, y, más aún, podría aventurar que a partir de aquí, de esta novela que disfrutarán los lectores, en el sentido estético, pronto habrá muchos epígonos del Parque Salzburgo.

Es cierto, hay muchos autores que han abordado ese tema, que nunca dejará de avergonzarnos como seres humanos, pero también es cierto que ninguno se había tratado como lo hace Parque Salzburgo.

Asimismo, debo asentar que esta obra es valiosa en muchos sentidos: en cuanto al lenguaje, que es ceñido, preciso, muy depurado, y, sobre todo, es puramente visual. Diría que es una novela rica en imágenes. El desprevenido lector ve de inmediato que los personajes centrales están registrándose para ingresar en el parque, y justo a partir de ahí empezará la aventura.

Por lo demás, yo sólo me quedo con esa brizna de esperanza que el autor nos regala, ya casi al final de la obra, cuando Milo y el abuelo están a un paso de la salvación. Después de la angustiosa persecución por los túneles, durante toda la noche, logran salir, al amanecer, al bosque. La luz primigenia del día los encuentra inermes y agotados, hay un viento húmedo y frío, pero el abuelo intenta animar el espíritu quebradizo de Milo y comienza a silbar una canción infantil, porque el indomable ingeniero Mayer sabe que sí, que ahí estaba, que “La belleza del mundo permanecía intacta a pesar de la maldad de los hombres.” Sí, me quedo con esa verdad irrefutable.

El retorno del rey

06/11/2009 por elcirculodeescritores

Enrique Sánchez Fernández

Michael:

Naciste en la pobreza, moriste en la riqueza y resucitaste de la mortalidad. Nada mal para ti, que deseaste un mundo mejor para sanar sus heridas y convertirlo en una realidad sin importar su precio. No en vano tú predicaste con el ejemplo: tienes el Record Guiness al respecto (se dice que tus donaciones de caridad superan los 300 millones de dólares), para que, como diría tu canción “Heal The World” (Cura al mundo) : “Hazlo un lugar mejor/Para ti y para mí/Y para toda la humanidad”).

Bueno, ¿pues qué crees? No han pasado seis meses de tu muerte y ya te han hecho (que sepamos) al menos dos funerales, varios homenajes y una película. Eso es todo, ¿eh? (al menos así se llama la película: “Eso es todo”, ¿no? Pregunto porque tengo el boleto del cine en la mano). ¿No sería mejor llamarlo “El retorno del rey”? De acuerdo que no eres Galdalf el Mago, ni Frodo, ni Aragorn, ni Gollum, ni ningún personaje de la mitología de J.R.R. Tolkien. No, no eres ninguno de ellos, pero tienes tu propia magia: Michael. La magia del espectáculo.

La tuviste toda la vida. Desde niño. Desde aquellos Jackson 5 hasta ahora que ya no estás. Cuéntame: ¿valió la pena? Para nosotros sí. Nos repartiste tu alegría, tus ganas de vivir y un buen número de reportajes, programas y noticias para los medios de comunicación. ¡Imagínate si tuviste tino para morirte! ¡Que opacaste la presencia de un ángel! ¡Ni más ni menos que Farrah Fawcett! Por si fuera poco, los medios perdonaron tus pecados que no te perdonaron en vida, e hicieron contigo un buen número de exclusivas. ¿Qué raros somos, verdad? ¿Por qué se tuvieron que esperar a que te murieras, Michael? ¿Para demostrarnos que, aún fuera de los escenarios, de este mundo, el espectáculo debe continuar? Por supuesto. Así será siempre, Michael.  Eres El Elegido, (como Frodo en “El señor de los anillos”, Neo en “Matrix” o Luke Skywalker en “Star Wars”), para realizar dicha tarea. Nadie más que tú puede realizarla. De ti depende la felicidad de mucha gente, Michael.

Me imagino que ése es el precio que hay que pagar. ¿Habrá valido la pena para tener tantos discípulos, gloria, fama y dinero? Esperamos que si, Michael Jackson. Solamente tú puedes ser el Rey del Espectáculo.

La pereza

06/11/2009 por elcirculodeescritores

Manuel Ortega Campa
 
Sentado esperando a que el tiempo pase
Mi paciencia mortal se vuelve estrés
El ruido quebraja el ánimo que nace
Y la hiel de las cosas regresa

Mi empatía desaparece lastimando al prójimo
Más estúpido no soy por conocer la realidad
Cobardía y amargura hoy siento por la duda
De preguntarme ¿daré o no, un poco de bondad?
 
¡Sin embargo hoy siento ser un abyecto desdichado!
Un pobre diablo sin autocompasión
Mediocre incomprendido y que ha dejado a un lado
Los cuentos de dulzura, ternura y emoción
 
¡Nunca por fuerza he de dañar a un ser querido!
Aunque con este poema les doy algo de amargura
Un texto enriquecido de pesimismo sin censura
Escrito en un rato de ocio y usado como escusa
 
Solo sé que por pereza me limito a limitarme,
A no escuchar mis pensamientos, y a malemplear mi voz
A sentirme mal conmigo mismo e ignorar a quien yo ame.

DIF, en Xalapa

05/11/2009 por elcirculodeescritores

Cartel DIF XALAPA

Expo Embajada de España

04/11/2009 por elcirculodeescritores

biblioteca_de_la_tierra[1]

Primer aniversario

04/11/2009 por elcirculodeescritores

innovando méxico, aniversario

Homenaje a García Ponce

04/11/2009 por elcirculodeescritores

Mesa Redonda con José de la Colina, José Antonio Lugo, Armando González Torres, Paola Velasco y Francisco Santillán; además, sesión poética con Francisco Segovia, quien leerá Poemas marcianos, acompañado por música electro acústica de Manuel Velázquez; también, Juan Joaquín Péreztejada presentará un performance de lesa poesía & table poetry.  Y Xolo, con Juan Pablo Villa y Mardonio Carballo, espectáculo poético musical en náhuatl y español, en la Casa del Lago, antiguo Bosque de Chapultepec,  el jueves 5 de noviembre, de 19:00 a 22:00 horas.